pH del agua de riego: la rutina de 5 minutos antes de fertilizar
Si la planta está bien regada, con buena luz y aun así muestra hojas pálidas, puntas quemadas o crecimiento trabado, muchas veces el problema no es “falta de fertilizante”: es que el pH del riego está fuera de rango y la raíz no puede aprovechar bien lo que ya tiene disponible.
En maceta esto se nota rápido porque hay poco volumen de sustrato para amortiguar errores. La buena noticia: medir pH no tiene que ser complicado. Con una rutina corta, un medidor confiable y soluciones de calibración frescas, podés evitar gran parte de los bloqueos de nutrientes antes de que aparezcan.
Qué es el pH y por qué importa en macetas
El pH indica si una solución es más ácida o más básica. OSE lo define como la intensidad ácida o básica de una solución acuosa y lo mide en una escala de 0 a 14, donde 7 es neutro. En agua potable puede variar en un intervalo cercano a ese valor, por eso no conviene asumir que “el agua de la canilla siempre sale igual”.
En cultivo, el pH importa porque cambia la disponibilidad de nutrientes. CANNA Uruguay resume el punto de forma simple: el pH tiene gran influencia en la disponibilidad de los distintos nutrientes y debe mantenerse dentro del rango adecuado para el sustrato usado.
En contenedores, además, el manejo es más sensible: la RHS recuerda que las plantas en maceta dependen de un volumen limitado de sustrato, por lo que necesitan riego y alimentación más controlados que una planta en suelo abierto.
Rangos prácticos para no trabajar a ciegas
Usá siempre la recomendación de la línea de nutrientes o del sustrato que estés usando, pero como punto de partida práctico:
| Medio de cultivo | Rango de pH orientativo en el riego | Comentario práctico |
|---|---|---|
| Sustrato tipo tierra/light mix | 5,8–6,2 | CANNA recomienda ese rango para Terra. En mezclas con materia orgánica suele haber algo más de amortiguación. |
| Coco | 5,5–6,2 | CANNA Coco A&B indica este rango para coco. En coco conviene ser más constante con pH y EC. |
| Otros medios inertes o hidro | 5,2–6,2 | Ajustar según fabricante y sistema. No todos los medios reaccionan igual. |
Importante: estos rangos no significan que tengas que perseguir el mismo número exacto todos los días. Es mejor regar consistentemente dentro del rango que corregir de forma brusca por décimas.
La rutina correcta: medir después de mezclar

Medí el pH al final de la mezcla: ese es el valor que llega a la raíz.
Para un riego con nutrientes, seguí este orden:
- Llená el bidón o regadera con agua. Si usás agua de red, dejala tomar temperatura ambiente antes de medir.
- Agregá los nutrientes de base. Mezclá bien antes de medir.
- Si usás productos A+B, nunca los mezcles concentrados entre sí. En coco, por ejemplo, CANNA indica agregar primero el componente A al agua, mezclar, luego agregar B y volver a mezclar. La marca advierte que los concentrados A y B no deben mezclarse puros porque pueden formar combinaciones insolubles.
- Esperá unos minutos y medí pH. Medir antes de agregar fertilizante no te dice el pH final del riego.
- Ajustá de a poco. Si usás corrector de pH, agregá dosis pequeñas, mezclá, esperá y volvé a medir.
- Regá cuando el valor esté dentro del rango. Anotá el pH final y, si tenés medidor de EC, también la conductividad.
Si cultivás en coco, el fertilizante CANNA Coco A&B 1L es un ejemplo de base formulada específicamente para ese medio y se usa durante crecimiento y floración. Si estás arrancando con ladrillos de coco, Coco Brix unidad x1 es una opción de sustrato inerte: justamente por ser coco, no conviene manejarlo como si fuera tierra abonada.
Calibración: el paso que muchos saltean

Para calibrar, separá poca solución en un vaso limpio y no contamines el envase madre.
Un medidor de pH sin calibrar puede darte una falsa seguridad. Si el equipo marca 6,0 pero en realidad el riego está bastante más alto o más bajo, vas a corregir mal y quizá culpes al fertilizante, al sustrato o a la genética.
Para mantener lecturas confiables:
- Calibrá con soluciones buffer, no con agua de canilla ni con “referencias caseras”.
- Usá al menos pH 7,0 y pH 4,0 si tu medidor permite calibración de dos puntos. pH 10,0 sirve como tercer punto en algunos equipos.
- No metas el medidor directamente en el sobre o frasco madre. Poné un poco de solución en un vasito limpio y descartala después.
- Enjuagá el electrodo con agua limpia entre soluciones. Secá con papel sin frotar fuerte.
- Calibrá más seguido si medís todos los días, si el medidor estuvo guardado mucho tiempo o si las lecturas empiezan a moverse raro.
En Urugrow está disponible pH Buffer Solution HM Digital, un pack de sobres para preparar soluciones de calibración pH 4,0, 7,0 y 10,0. HM Digital indica que su PH-BUF viene en polvo, es simple de usar y permite preparar solución fresca cuando la necesitás.
Agua de red en Uruguay: medí tu canilla, no el promedio
OSE publica datos de calidad del agua potable y entre los parámetros controlados incluye pH, turbidez, color, olor, coliformes totales y Escherichia coli. También informa que los valores reflejan muestras y condiciones del momento del análisis.
Para el cultivador casero, la conclusión práctica es simple: aunque el agua sea potable, no alcanza con saber que viene de OSE. El pH y la conductividad pueden variar según zona, fecha, obra, tanque del edificio, filtros y condiciones de la red. Si cultivás en Montevideo o zona metropolitana, revisá los informes cuando haya cambios notorios de sabor, olor o color, pero para regar plantas la medición más útil sigue siendo la de tu propia agua ya mezclada con nutrientes.
Señales de que conviene revisar pH antes de agregar más fertilizante
Antes de subir dosis, medí pH. Revisalo especialmente si ves:
- crecimiento lento aunque la temperatura y la luz estén bien;
- hojas nuevas amarillentas mientras el sustrato sigue húmedo;
- puntas quemadas después de varias fertilizaciones;
- manchas o carencias que aparecen aunque venís abonando;
- plantas en coco que responden distinto de un riego a otro;
- sustrato viejo, con muchas sales acumuladas o riegos sin drenaje.
UF/IFAS, en su guía sobre medios de cultivo en contenedores, remarca que los niveles de nutrientes en macetas dependen de varios factores, incluyendo ambiente, fertilizante y manejo del agua. También advierte que mantener nutrientes en rangos altos o muy altos puede generar pérdidas excesivas durante el riego y desórdenes nutricionales. Dicho en criollo: más fertilizante no siempre corrige el problema; a veces lo empeora.
Errores comunes al medir pH
1. Medir solo el agua limpia
Sirve como dato de referencia, pero el valor importante es el de la solución final: agua + nutrientes + aditivos, ya mezclados.
2. Ajustar pH antes de agregar fertilizante
Muchos nutrientes cambian el pH del agua. Si ajustás antes, probablemente tengas que corregir otra vez después.
3. Calibrar con soluciones viejas o contaminadas
Si metiste el electrodo sucio en la solución madre, esa solución ya no es una referencia confiable. Mejor preparar o separar poca cantidad y descartarla.
4. Perseguir el número perfecto
No hace falta convertir el riego en laboratorio. Apuntá al rango correcto y buscá estabilidad. Ajustes bruscos todos los días pueden estresar más que una pequeña variación dentro del rango.
5. Olvidarse del drenaje
Si regás siempre con fertilizante y nunca hay algo de drenaje, pueden acumularse sales. En coco, CANNA recomienda asegurar drenaje del 10% al 20% en cultivos intensivos. En sustrato tipo tierra no hay que copiar esa receta tal cual, pero sí conviene evitar platos llenos y acumulaciones permanentes.
Mini checklist antes de cada riego fertilizado
- ¿El medidor fue calibrado recientemente?
- ¿El electrodo está limpio y en buen estado?
- ¿Agregué los nutrientes en el orden correcto?
- ¿Mezclé bien y esperé unos minutos?
- ¿Medí el pH de la solución final?
- ¿El pH está en el rango del medio que uso?
- ¿Anoté qué hice para comparar con el próximo riego?
En resumen
Medir pH no es una manía: es una forma sencilla de hacer que el fertilizante que ya compraste trabaje mejor. En macetas, coco y sustratos livianos, una rutina de 5 minutos antes de regar puede prevenir bloqueos, sobrefertilizaciones y diagnósticos equivocados.
Si recién empezás, no compliques: calibrá el medidor, mezclá en orden, medí la solución final y mantenete dentro del rango recomendado para tu sustrato. Con eso ya estás un paso adelante.