PK en floración: cómo usar fósforo y potasio sin pasarte de fertilizante
Cuando una planta entra en floración o empieza a formar fruto, muchos growers sienten que “hay que meter PK”. Tiene sentido: el fósforo (P) y el potasio (K) participan en procesos clave de floración, raíces, movimiento de agua y desarrollo general. Pero más no siempre es mejor: en maceta, un exceso de fertilizante puede subir sales, desbalancear la absorción de magnesio o confundir síntomas que en realidad vienen de riego, temperatura, pH o falta de luz.
Esta guía es para usar fertilizantes de floración y boosters PK con criterio: mirando la planta, el sustrato y el momento del cultivo, no siguiendo recetas a ciegas.
1. Qué significan N-P-K y por qué cambia en floración
En la etiqueta de un fertilizante, el NPK resume tres macronutrientes principales:
- Nitrógeno (N): muy asociado al crecimiento verde: hojas, tallos y vigor vegetativo.
- Fósforo (P): participa en energía, raíces y procesos reproductivos. La falta severa puede frenar crecimiento y reducir floración.
- Potasio (K): ayuda al movimiento de agua, nutrientes y carbohidratos dentro de la planta; también está vinculado con floración, fructificación y resistencia general.
En vegetativo suele convenir un aporte más fuerte de nitrógeno. En floración, la planta sigue necesitando N, pero normalmente se busca no empujar tanto crecimiento de hoja y sí acompañar la formación de flores o frutos con una base de floración y, si corresponde, un refuerzo PK.
Clave: un booster PK no reemplaza a un fertilizante base completo. Es un ajuste puntual para una etapa concreta.
2. Primero base, después booster
Antes de sumar un PK fuerte, preguntate:
- ¿La planta está sana y creciendo normal?
- ¿La maceta drena bien?
- ¿El sustrato no está siempre empapado?
- ¿El pH de riego está razonable para tu medio?
- ¿Ya estás usando un fertilizante de floración base?
Si alguna de esas respuestas es “no”, agregar PK puede empeorar el problema. Por ejemplo: una planta con raíces frías, exceso de riego o poca luz puede parecer “deficiente”, pero no necesariamente le falta fertilizante; quizá no puede absorberlo bien.
Para cultivos en sustrato tipo tierra, una base como Terra Bloom 5L sirve como fertilizante principal de floración. En líneas más orgánicas o suaves, Alga Bloom 100ml puede ser una opción práctica para acompañar plantas en etapa de floración, siempre siguiendo la etiqueta.
3. Cuándo tiene sentido usar un PK
Un PK tiene más sentido cuando la planta ya está en floración activa: no al primer pistilo, no el día que cambiás el fotoperíodo, sino cuando ya hay formación clara de flores o frutos y la planta viene comiendo bien.
Puede ser útil si:
- La planta está sana, con buen color y sin puntas quemadas.
- El sustrato drena y se seca a ritmo normal.
- Venís usando una base de floración, pero querés un empuje puntual de P y K.
- Estás en maceta, donde los nutrientes disponibles dependen más del riego y la fertilización que en suelo vivo bien armado.
En ese escenario, podés considerar productos como pk 13-14 1L o PK Booster Feeding 125g NPK 0-30-27. La regla es simple: empezá bajo, observá y no mezcles varios boosters a la vez.
4. Señales de falta de potasio: no confundas con quemadura
La deficiencia de potasio suele aparecer primero en hojas más maduras. Algunas señales típicas:
- Bordes de hojas amarillos, secos o marrones.
- Aspecto de “quemado” en los márgenes.
- Manchas o necrosis en hojas viejas.
- Floración o fructificación pobre en plantas exigentes.
Pero ojo: esos síntomas también pueden parecerse a estrés por calor, exceso de sales, riego irregular o raíces dañadas. Si las puntas están quemadas y las hojas muy oscuras, el problema puede ser exceso de fertilizante, no falta de K.
Prueba práctica: antes de subir dosis, revisá el peso de la maceta, el drenaje, la temperatura del sustrato y si el problema avanza sólo en hojas viejas o también en brotes nuevos.
5. Señales de falta de fósforo: menos común de lo que parece
La falta de fósforo puede manifestarse como crecimiento lento, tallos finos, tonos rojizos o violáceos, hojas más oscuras o pérdida de hojas bajas. En floración puede asociarse con menor desarrollo floral.
Pero no diagnostiques fósforo sólo porque ves tallos morados. En muchas plantas eso también puede depender de genética, frío nocturno, estrés o intensidad de luz. Además, varios sustratos comerciales ya traen fósforo suficiente al inicio.
En vez de corregir a ciegas:
- Verificá que la raíz tenga temperatura y oxígeno.
- Evitá tener el sustrato permanentemente mojado.
- No subas PK si la planta ya muestra puntas quemadas.
- Si cultivás en coco o sistemas más controlados, prestá atención a EC y drenaje.
6. El error clásico: mucho potasio, poco magnesio

Subir potasio de más puede crear síntomas que parecen nuevas carencias.
El exceso de potasio puede competir con la absorción de otros nutrientes, especialmente magnesio. En la práctica, esto se ve como plantas que reciben bastante fertilizante, pero empiezan a mostrar clorosis internerval o síntomas raros que el grower intenta corregir agregando todavía más productos.
Para evitarlo:
- No uses PK en todos los riegos salvo que la etiqueta lo indique claramente.
- No combines dos boosters PK en la misma etapa.
- No subas dosis si ya ves puntas quemadas.
- Alterná riegos con fertilizante y riegos más livianos si tu sustrato retiene muchas sales.
- En coco, no descuides calcio y magnesio si tu plan nutricional lo requiere.
7. Cómo aplicarlo sin “quemar” la planta

Una aplicación prudente acompaña la etapa de la planta, no una receta fija.
Una forma prudente de trabajar:
Semana 1 de floración
Cambio progresivo a fertilizante de floración. No hace falta meter PK fuerte todavía. La planta se está adaptando al cambio hormonal, al estiramiento y al nuevo ritmo de consumo.
Floración activa
Cuando ya hay flores en formación, podés sumar un PK si la planta está sana. Arrancá con dosis baja respecto a la etiqueta, especialmente si:
- La maceta es chica.
- Hace calor.
- El sustrato tarda mucho en secar.
- Venís de una fertilización intensa.
- No medís EC.
Final de floración
No conviene seguir empujando a ciegas. Si la planta ya está madurando, muchas veces el objetivo es sostener salud, evitar excesos y no acumular sales innecesarias.
8. Checklist antes de subir el fertilizante
Antes de agregar más PK, revisá esto:
- Color general: verde sano, no verde oscuro brillante con puntas quemadas.
- Hojas viejas: ¿el problema empieza abajo o aparece en toda la planta?
- Brotes nuevos: si salen deformes o muy pálidos, puede ser otra cosa.
- Riego: maceta con ciclos de húmedo-seco, no barro constante.
- Drenaje: que salga algo de escorrentía y no quede agua estancada en plato.
- Ambiente: calor extremo o frío de raíces reducen absorción.
- Historial: si ya fertilizaste fuerte hace pocos días, esperá antes de corregir.
9. Regla de oro para growers de maceta
En maceta, la planta depende mucho de lo que le damos, pero también tiene poco margen de amortiguación. Un suelo grande puede diluir errores; una maceta chica no.
Por eso, cuando uses fertilizantes de floración o PK:
- Cambiá una sola variable por vez.
- Anotá fecha, producto y dosis.
- Observá 3 a 5 días antes de volver a corregir.
- Si la planta empeora después de fertilizar, no respondas fertilizando más.
- Si no estás seguro, bajá intensidad y recuperá raíces primero.
Conclusión
El PK no es magia: es una herramienta. Bien usado, acompaña la demanda de floración. Mal usado, puede generar acumulación de sales, bloqueos y síntomas que parecen carencias nuevas.
La estrategia más segura es: base de floración correcta, planta sana, riego ordenado y booster sólo cuando realmente aporta. En cultivo, muchas veces gana quien corrige menos, pero corrige mejor.
Fuentes
- RHS — Nutrient deficiencies
- Oregon State University Extension — Environmental factors affecting plant growth
- University of Minnesota Extension — Potassium for crop production
- Utah State University Extension — Nutrient Deficiencies in Hemp
- Frontiers in Plant Science / PMC — The Highs and Lows of Phosphorus Supply in Medical Cannabis