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pH y EC del riego: cómo medir sin perseguir números
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pH y EC del riego: cómo medir sin perseguir números

Guía práctica para growers de Uruguay: cómo medir pH y EC del agua de riego, calibrar el medidor, mezclar nutrientes y evitar bloqueos por lecturas mal tomadas.

pH y EC del riego: cómo medir sin perseguir números

Si tus plantas amarillean, frenan el crecimiento o muestran puntas quemadas, es tentador subir fertilizante “por las dudas”. Muchas veces conviene hacer lo contrario: medir mejor antes de corregir. En maceta, especialmente en coco o indoor con nutrición líquida, el pH y la EC no son números decorativos: te ayudan a saber si la planta puede acceder a los nutrientes y si la solución viene demasiado cargada.

En Uruguay, además, el agua de red no es idéntica en todos lados ni todo el año. OSE informa controles de parámetros como pH, dureza y conductividad, y en el Sistema Metropolitano también se publican reportes puntuales de cloruros, sodio y otros valores. Para el cultivador casero, la conclusión práctica es simple: no copies una receta sin mirar tu agua de partida.

Primero: qué mide cada cosa

Comparación visual entre pH y EC del agua de riego: disponibilidad de nutrientes y cantidad de sales disueltas.

pH y EC no miden lo mismo: uno orienta disponibilidad de nutrientes y el otro carga total de sales.

pH indica qué tan ácida o alcalina es una solución. En cultivo importa porque influye en la disponibilidad de nutrientes en la zona de raíces. CANNA resume el rango de mayor disponibilidad en sustrato entre 5,2 y 6,2, y diferencia rangos orientativos según medio: Terra 5,8–6,2 y Coco 5,5–6,2.

EC —conductividad eléctrica— estima la cantidad total de sales disueltas. No te dice “qué nutriente” hay, pero sí cuánta carga mineral total trae el agua más lo que agregaste. Si la EC sube demasiado, aumenta el riesgo de acumulación de sales y puntas quemadas; si queda muy baja en un medio inerte, la planta puede quedarse corta de alimento.

No midas solo una vez: armá una rutina simple

Para no volverte loco, usá siempre el mismo orden y anotá los valores.

1. Medí el agua base

Antes de agregar nada, medí el pH y la EC del agua que vas a usar. Ese número es tu punto de partida. Si el agua ya viene con EC alta, la dosis de fertilizante que funciona en otra casa puede quedarte fuerte. Si el agua es muy blanda o viene de ósmosis, puede requerir otro manejo, especialmente en coco.

2. Agregá nutrientes y medí la mezcla final

Mezclá bien, esperá unos minutos y recién ahí medí. En líneas A&B, no mezcles concentrados entre sí: por ejemplo, CANNA indica agregar primero Coco A al tanque, mezclar bien, luego Coco B y volver a mezclar.

Si cultivás en coco con nutrición mineral, el fabricante de CANNA Coco A&B recomienda pH 5,5–6,2 y una EC final —incluyendo el agua de grifo— entre 1,2 y 2,3 mS/cm. Tomalo como rango de referencia, no como obligación para todas las plantas: plantines, esquejes recién enraizados o plantas estresadas suelen pedir soluciones más suaves.

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3. Observá el drenaje, pero no lo conviertas en oráculo

El drenaje sirve para detectar tendencias: si sale con EC mucho más alta que la entrada, puede haber acumulación de sales o secados excesivos entre riegos. Pero en coco no siempre representa exactamente lo que pasa en la raíz. CANNA advierte que el pH y la EC del drenaje pueden desviarse de la situación real porque el coco retiene y libera elementos; para una lectura más fiable del medio propone el método de extracción 1:1,5.

En casa, sin laboratorio, una versión práctica es: no tomes decisiones por una sola lectura rara. Repetí medición, revisá calibración y mirá la planta completa.

El error más común: medidor sin calibrar

Diagrama de calibración de un medidor de pH con soluciones buffer pH 7 y pH 4 y enjuague entre pasos.

Antes de corregir el riego, asegurate de que el medidor esté calibrado con buffers adecuados.

Un pH mal calibrado puede hacerte corregir algo que no estaba mal. Para cultivo, una calibración de dos puntos con soluciones pH 7 y pH 4 suele ser la más útil porque la mayoría de las soluciones de riego terminan en zona ligeramente ácida. University of Georgia Extension recomienda medidores con calibración de dos puntos usando buffers pH 4 y 7 para manejo de pH en cultivos de invernadero.

Buenas prácticas:

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Rangos prácticos según medio de cultivo

En sustratos tipo tierra o light mix

Si usás un sustrato abonado o liviano, evitá corregir a ciegas todos los días. El medio tiene cierta capacidad de amortiguar cambios. Aun así, si estás usando fertilización líquida frecuente, conviene que la mezcla final no quede fuera de rango durante semanas.

Como referencia general para líneas Terra, CANNA ubica el pH recomendado entre 5,8 y 6,2. Si estás en un cultivo orgánico o con mucha vida microbiana, priorizá estabilidad, buen riego y no sobredosificar antes que perseguir decimales.

En coco

El coco se comporta más como un medio hidroponico que como una tierra cargada. Necesita alimentación regular y control más fino de pH/EC. Si estás empezando, es más fácil trabajar con un coco de calidad y una línea pensada para ese medio.

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En coco, una práctica útil es asegurar algo de drenaje en riegos con nutrientes. CANNA recomienda, en cultivos intensivos con Coco A&B, un drenaje de 10% a 20%. En casa no hace falta obsesionarse con el porcentaje exacto, pero sí evitar que la maceta pase semanas acumulando sales sin salida.

Con agua muy blanda u ósmosis

Si usás ósmosis inversa o agua muy blanda, la EC de partida puede ser tan baja que falten calcio y magnesio en la base del agua. Plagron presenta CalMag Pro como una base para aguas purificadas por ósmosis inversa y aguas blandas. No lo agregues “porque sí”: primero medí tu agua y revisá el programa nutricional que estás usando.

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Orden recomendado para preparar el riego

Flujo recomendado para preparar el riego: medir agua base, mezclar nutrientes, medir EC, ajustar pH y anotar resultados.

Seguir siempre el mismo orden evita lecturas confusas y correcciones innecesarias.

Usá este flujo cada vez que prepares solución:

  1. Llená el recipiente con agua.
  2. Medí pH y EC iniciales.
  3. Agregá nutrientes base según el medio y etapa.
  4. Si usás A&B, agregá A, mezclá, luego B, y mezclá otra vez.
  5. Agregá aditivos solo si corresponden al plan.
  6. Medí EC final.
  7. Ajustá pH al final, de a poco.
  8. Volvé a medir antes de regar.
  9. Anotá fecha, etapa de la planta, pH, EC y reacción en los días siguientes.

Este registro vale oro: después de dos o tres semanas vas a saber qué funciona con tu agua, tus macetas y tu ambiente, no con la receta de otra persona.

Señales de que conviene revisar pH/EC

Revisá medición y calibración si ves:

Checklist rápido antes de corregir

Antes de subir fertilizante o lavar el sustrato, preguntate:

Conclusión

Medir pH y EC no es cultivar “más complicado”: es evitar correcciones a ciegas. Para growers de Uruguay, donde el agua puede variar por zona y momento, la mejor receta es una rutina simple: medir agua base, mezclar en orden, calibrar el pH y anotar resultados. Con eso, cada ajuste deja de ser intuición y empieza a ser manejo.

Fuentes